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Cómo cuidar de tus joyas

¡Bienvenidx! Me alegro de verte por aquí porque significa que te interesa cuidar bien de tus piezas para mantenerlas bonitas y con su "look" original y que así te duren toooooda la vida.
Lo primero que debes tener en cuenta es que los acabados que ves en las joyas, CUALQUIER acabado, son superficiales. Si las abriésemos para observar su interior, verías que el color cambia. ¿A que no lo sabías? ¡Pues sí! Y aún te voy a sorprender más. Sigue leyendo.

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La plata es un material delicado. Sin alterar, cuando todas sus moléculas están ordenaditas y sin apretujarse las unas con las otras, tiene como color natural el blanco. Si, si, ese gris brillante al que estás acostumbradx no es su color natural, surge de aplicar una pasta generando una fricción para sacarle todo su brillo y esplendor.
Si, por el contrario, la ves de un color gris oscuro casi negro – lo que recibe el nombre de plata oxidada o envejecida – surge de aplicar un químico que provoca una reacción en la capa más externa del metal. Crea un efecto de paso del tiempo, como cuando dejas un anillo de plata olvidado en el cajón y cuando te acuerdas de él y lo vas a rescatar… ¡Oh! Se ha oscurecido.
Lo mismo pasa con los baños de color (oro amarillo, oro rojo, rodio, etc). Para no andarme por las ramas y hacer la explicación más fácil, un baño es generar una pequeña película de un metal distinto al del alma de la joya que envuelva la capa más externa de la pieza.

Factores de desgaste

¿Por qué te cuento todo esto? Pues para que entiendas que los acabados en joyería tienen una durabilidad, unos más limitada que otros. Por ejemplo, el acabado pulido, el de toda la vida, es el más resistente porque es el resultado de “desgastar” la superficie. Y eso es lo que hacemos nosotrxs inevitablemente cuando llevamos puestas nuestras mejores alhajas. Las desgastamos. Dura más porque tu cuerpo se encarga de repasar el acabado cada vez que la usas. Es poético, ¿no te parece?
El resto de acabados no lo llevan tan bien, porque tienen que luchar contra ese desgaste natural al que sometemos a nuestras joyas. De ahí que las piezas oxidadas se barnicen (en ocasiones) y/o existan baños de color de diferentes micras (es decir, grosores). Todo es una lucha contra el tiempo.
Tu piel también tiene un papel en todo esto. A veces puedes oscurecer las piezas a pesar de que les ofrezcas el mejor de los cuidados. No te disgustes, no se trata de algo que puedas controlar. Es el PH de tu piel que interactúa con el metal y hace que se oxide. Si sabes que esto te pasa, una posible solución es barnizar la pieza (escríbeme y lo arreglamos). No va a impedir que pase, pero sí va a hacer que tarde más en ocurrir. Si, por el contrario, acabas comiéndote todos los acabados y tus piezas siempre acaban pulidas y brillantes, es a causa de lo mismo. Tu piel interactuando. Una capa de barniz transparente para metales es también una buena solución.
Dicho esto, te comento especificidades sobre los metales con los que trabajo y mi recomendación en sus cuidados.

Los metales

Plata

Las piezas realizadas en plata están trabajadas en plata de 1a ley (925) comprada en Barcelona, España.
La mayoría de las ocasiones trabajo con plata que adquiero ya aleada; pero cuando busco un resultado concreto en el metal (tensión, grosor específico, etc) yo misma fundo y aleo el metal. Siempre dando como resultado una plata 925.
Mis piezas no están bañadas en rodio. Si se diese el caso que te gustaría tener tu pieza bañada, escríbeme a hola@juliacastrojewelry.com y te informo.

Baño de oro

Las piezas que presentan un baño de oro siempre parten de un alma de plata 925. Son baños de 3 micras en oro de 18kt.
Son todos realizados en un taller de Barcelona.

Oro

El oro es un metal que reservo para encargos especiales y piezas únicas. Siempre trabajo con oro amarillo y/o blanco, ambos de 18kt.
Para las piezas de oro blanco trabajo con una fundición de Barcelona que usa una aleación de alta calidad. Mi objetivo es evitar que sea necesario el baño de rodio para darle el color final y escapar del famoso “amarilleo” del oro blanco. De todos modos, si prefieres hacer más inmutable el color, siempre se puede bañar.
En el caso de que quieras aprovechar metal de piezas que tengas aparcadas en el joyero, yo misma te hago la fundición para asegurar que el metal que obtienes es el de tus joyas. Así podemos hacer la transformación que quieras y darle nueva vida al metal.
No dudes en escribirme si tienes en mente hacerte con una pieza hecha a medida. Te espero en hola@juliacastrojewelry.com

Sus cuidados

  1. Aleja tus piezas de la humedad · Es muy importante que tus joyas no estén guardadas en un lugar donde haya humedad, porque es un gran factor oxidante. Por el mismo motivo, evita hacer deporte con ellas, ducharte, ir a la piscina y/o a la playa.
  2. Juntas pero no revueltas · Si tienes todas tus joyas guardadas en el mismo sitio, intenta que al menos tengan su propio espacio vital y no se toquen unas con otras. Así evitas que se rayen o se líen.
  3. No las dejes expuestas si no te las vas a poner al día siguiente · El aire, el polvo… Todo son factores que pueden estropear tus piezas. Para preservarlas, guárdalas en una cajita o en una bolsita de tela o de plástico. Evita los terciopelos negros, también te pueden oscurecer la pieza.
  4. Pequeños gestos de mantenimiento · Para las piezas pulidas (en plata o en oro), pasar un trapo de algodón o una gamuza por su superficie hará que vuelvan a brillar como el primer día. Para los demás acabados, si la joya no está excesivamente sucia, frótala con tus dedos en agua y jabón. Luego sécala MUY BIEN antes de guardarla. Es importante que no queden rastros de humedad porque nos encontraremos con el problema nº 1. Y no queremos eso.
  5. En el caso de que tu pieza se haya estropeado mucho con el tiempo y haya dejado de gustarte, puedes contactar conmigo aquí. Hablaremos de tu caso y, si es necesario, me la puedes enviar para que te la restaure.